jueves 22 de mayo de 2008

Lutz Eigendorf: Tod dem Verräter (Maten al traidor).


Al finalizar la II Guerra Mundial y tras la victoria aliada en dicho conflicto, el antagonismo entre países occidentales y la Unión Soviética surgió rápidamente. La Conferencia de Yalta había dividido Europa en dos zonas de influencia y tanto americanos como soviéticos se mostraron decididos a mantenerlas, recelando en todo momento de las actuaciones del bloque rival. Esta coyuntura político-social iniciada en 1947 y que finalizó en 1989 se conoce con e nombre de Guerra Fría

Durante esta etapa, que define una situación internacional extremadamente tensa, tanto EEUU como la URSS iniciaron una carrera de armamentos y adoptaron una actitud beligerante y de confrontación ideológica, si bien nunca llegaron a un enfrentamiento armado directo, sino que mas bien se manifestó en conflictos localizados como en Corea, Indochina, Egipto, Hungría, Cuba, Checoslovaquia o Vietnam.

El ejemplo más significativo de la división del mundo en dos polos opuestos, el capitalismo y el comunismo, fue Alemania, que tras quedar como la gran derrotada en la segunda Gran Guerra había quedado dividida por los vencedores en cuatro zonas de ocupación militar. Las regiones orientales, el 30% del territorio, fueron otorgadas a soviéticos y polacos, mientras que el resto del país quedó bajo el control de norteamericanos, ingleses y franceses. Frente a los soviéticos, que comenzaron a introducir el sistema comunista en el área que estaba bajo su control, en 1948 los aliados occidentales decidieron unificar sus territorios y anunciaron su intención de crear un Estado Federal alemán y de establecer un sistema monetario común.

Durante el tiempo que Alemania quedó dividida en dos miles de alemanes de la parte oriental trataron de huir hacia la occidental. El primero en lograrlo fue Hans Conrad Schumann, centinela del Ejercito Popular Nacionalen y que atravesó el muro con tan sólo 19 años.

La división de un mismo país en dos mitades diametralmente opuestas provocó enfrentamientos graves entre las dos grandes potencias, como fue el caso del bloqueo de Berlín de 1948. Enfrentamientos que fueron más allá de lo meramente militar o político, pues incluso salpicaron directamente al fútbol, como ocurrió en el Mundial de Alemania en 1974, cuando el sorteo quiso que Alemania Federal (RFA) y la Republica Democrática Alemana (RDA) quedaran encuadradas en el mismo grupo de la primera fase. Quizá porque el muro de Berlín ya suponía bastante desventura, se quiso evitar un choque a vida o muerte en alguno de los futuros cruces. Se enfrentaron en Hamburgo y ganaron 1-0 los del lado del Este del muro. El gol fue anotado por el medio Sparwarsser.

La derrota de la RFA fue aprovechada por el bloque comunista para hablar de la pureza del fútbol amateur frente al fútbol capitalista, que ya pagaba contratos millonarios a sus figuras. El fútbol del Este estaba decidido a asomar la cabeza.

Dentro de este contexto, cualquier disidente que se atreviese a cruzar al otro lado del muro seria catalogado como traidor por la RDA…e incluso alguno de estos ‘’traidores’’ pagaría a un alto precio su traición a las tesis socialistas…pagaría con su vida.

Lutz Eigendorf era el futbolista con más proyección de la extinta RDA. Defensor fuerte y técnico, aquel joven destacó desde muy pronto en las filas del Dynamo de Berlín y pese a sus escasos veintidós años ya se destacaba en la liga local, tanto que muchos no dudaron en apodarlo "el Beckenbauer del Este".

Nacido en Brandenburgo el 16 de julio de 1956, Eigendorf defendió la camiseta del Dynamo de Berlín (el equipo de la Stasi) desde 1974 hasta el 20 de marzo de 1979 cuando, aprovechando un amistoso entre su equipo y el FC Kaiserslautern en la ciudad de Giessen , escapó al Oeste a la espera de jugar para aquel equipo, pero debido a su deserción fue sancionado un año por la UEFA y pasó aquel año como entrenador de juveniles del equipo de la ciudad del estado federado de Renania- Palatinado.

Tras jugar dos temporadas en el Kaiserslautern, fichó en el año 1982 por el Eintracht Braunschweig, a cambio de por 400.000 marcos (35 millones de pesetas al cambio de hoy), donde cobraría 180.000 marcos anuales. Lamentablemente, un desgraciado accidente de tráfico acabó con la vida de Eigendorf el 7 de marzo de 1983.

Sin embargo, diecisiete años después de su desaparición, una investigación periodística apuntó a la policía política de la antigua RDA como artífice de una operación que acabó con la vida del futbolista, que se había fugado al oeste tres años antes.


El futbolista dejó en la RDA a su esposa Gabriele y su hija Sandy, de un año; su padre, Jörg, profesor de educación física, y su madre, Ingeborg, que trabajaba en un jardín de infancia. Mientras Eigendorf trataba de recuperarlos con ayuda de su club, los hombres de la Stasi comenzaron a acosarlas.


La huida de Eigendorf desafió al sistema, sí. Pero a alguien en particular: Erich Mielke no sólo era el presidente del Dynamo Berlín sino que también era la autoridad máxima de la Stasi (Fuerzas de Seguridad del Estado) por lo que se sintió doblemente burlado y decidió comenzar con una cacería cuya única presa sería Lutz.


El temible Mielke, un hombre con dos pasiones, la caza y el fútbol, tomó la deserción de Eigendorf como un asunto personal y dedicó al caso docenas de soplones, colaboradores y oficiales de alto rango. Del otro lado del muro, en Berlín este, los esbirros de la Stasi estrecharon el cerco sobre Gabriele y los padres de Eigendorf.


El control sobre su esposa en Berlín fue total. La misión de los agentes era evitar a toda costa que Gabriele intentase fugarse al oeste o presentase una solicitud de reagrupación familiar con su marido. Un agente de la Stasi llamado Peter Homann recibió el encargo de ganarse su confianza e intimar con ella. Cumplió bien su misión. Homann comenzó a quedar con Gabriele, consiguió que se divorciara del futbolista y se casaron. Pero la presión afectiva no logró arrancar a Eigendorf de Occidente.


Tras esto, el acoso comenzó a ser constante sobre la figura del propio Lutz. La paciencia de Mielke se colmó cuando vio publicada una entrevista a Eigendorf apoyado en el Muro de Berlín (obviamente del lado de Alemania Federal) en donde criticaba duramente al régimen comunista. Allí, sin saberlo, el jugador había firmado su sentencia.


El sábado 5 de marzo de 1983, Eigendorf se sentó en el banquillo durante un partido contra el Bochum. Tras el encuentro, se reunió con algunos seguidores y bebió unas cuantas cervezas. Poco después de las 23.00 horas de aquel 5 de marzo, el Alfa Romeo negro de Eigendorf, de 26 años, se estrellaba contra un olmo en una carretera de Braunschweig. El futbolista sobrevivió tan sólo 34 horas. Eigendorf no llevaba abrochado el cinturón de seguridad y en su sangre había un índice de alcohol de 2,2. Con estas premisas se descartó cualquier otra tesis que no fuera el accidente.


Pero a día de hoy y gracias al trabajo de investigación de Heribert Schwan, periodista de la cadena de televisión WDR, sabemos que los agentes de la Stasi le secuestraron y le indujeron a tomar un combinado de veneno con alcohol. Luego los secuestradores simularon distraerse y lo dejaron escapar. Lutz, dopado, condujo su auto a gran velocidad con la intención de huir, pero en su camino de vuelta otro coche lo esperaba en la banquina de la mano contraria al carril por el que conducía el jugador en una de las tantas curvas que existen en ese recorrido y lo deslumbró con las luces largas hasta en encandilarlo, provocando de esta manera el accidente.


En 1989 la Stasi fue disuelta y Mielke encarcelado. Los archivos de esta organización descansan en la fiscalía de Berlín. En la pagina 22 de esos archivos, donde se habla de venenos y gases aparece sobre la línea 14 la palabra ‘’cegar’’ y el nombre del futbolista, en una operación que fue llamada ‘’Tod dem Verräter’’ (Maten al traidor).


La Historia nos demuestra, una vez más, los horrores acaecidos en la zona oriental del Viejo Continente durante los años de la Guerra Fría y como tras cientos de misteriosas muertes se esconde la larga y peligrosa mano de los servicios secretos pro- soviéticos.

1 comentarios:

stasi para siempre dijo...

Una bonita historia de ciencia ficción,anda ya.